Las emergencias en la mar son situaciones muy comprometidas en las que el navegante solo dispone de los equipos con que cuenta a bordo. Entre esos equipos de seguridad merecen atención las radiobalizas de localización de siniestros, RLS, y las radiobalizas personales, PLB. Ambas son complementarias y cumplen la función de avisar de un naufragio, bien sea de una persona o toda una embarcación. Pero su funcionamiento también es diferente y se debe tener en cuenta.

Radiobaliza de localización de siniestro

En la actualidad las radiobalizas de localización de siniestros trabajan en la frecuencia de 406 MHz. Adicionalmente pueden trabajar en la frecuencia de 125,5 MHz, destinada al espectro aéreo. Los equipos están homologados, dándose cumplimento a la normativa internacional.

Una radiobaliza de 406 MHz al activarse (manual o automáticamente) transmite una alerta de socorro a una constelación de satélites de órbita polar (COSPAS-SARSAT). El dispositivo tiene asociado un número de identificación, que una vez recibido en las bases de datos se asocia a un barco.

Hay dos formas de activar la radiobaliza: de modo manual, que se ha de optar cuando se está en una situación de abandono, o el modo automático, que se da cuando el barco se hunde, siendo la baliza liberada de su carcasa gracias a la acción de una zafa hidrostática.

Las ventajas de estos equipos son varias, lo que justifica su dotación a bordo, especialmente en navegaciones en solitario y en zonas así establecidas por la Administración:

  • Activación automática
  • Flotabilidad y estabilidad intrínsecas
  • Transmisión mínima durante 48 horas
  • Funcionamiento en temperaturas comprendidas entre -20 º y 70 ºC
  • Luz de situación
  • Registro asociado a buque
  • Mensaje de alerta con posición GPS
  • Baliza personal

  • Se puede considerar como una alternativa o un complemento a la seguridad a bordo de los tripulantes. Las baliza personales o PLB son dispositivos más pequeños con el mismo principio de funcionamiento: la emisión de una alerta en caso de naufragio. La principal diferencia radica en que es portada por el tripulante, por lo que se puede activar en caso de hombre al agua, independientemente del naufragio de la embarcación.
  • Si bien la radiobaliza RLS siempre cuenta con un receptor GPS para establecer la posición, esa cuestión es optativa en las balizas personales, que pueden alertar bien a una constelación satelitaria o a los barcos en las proximidades mediante frecuencia VHF.

    Varias características dan el valor de seguridad que aportan las balizas personales:

    • No tienen flotabilidad intrínseca, sino que deben ser mantenidas fuera del agua para la correcta emisión.
    • La activación es manual (salvo excepcionales modelos).
    • Emite al menos durante 48 horas.
    • Puede carecer de luz de situación.
    • Se debe “instalar” en el traje del tripulante.
    • No está asociada al registro de un barco, aunque se puede asociar a una persona.
    • Se puede utilizar en tierra (por ejemplo, alpinistas)
    • Información extraída de navegar.com
    • www.jetserviceibiza.com